
Augusto Pinochet murió ayer en Santiago de Chile una semana después de sufrir un infarto de miocardio. Sus simpatizantes han llorado a las puertas del hospital mientras los detractores lo han celebrado en las calles, donde hubo incidentes violentos. Los funerales se celebrarán el martes.
Su cadáver fue llevado esta madrugada a la Escuela Militar, donde será velado sin honores de Estado, pero con los homenajes que el reglamento del Ejército establece para sus ex comandantes en jefe.